¡Átate los cordones de los zapatos que te vas a caer!, es una expresión que seguro que a quien más y quien menos se la han dicho alguna vez. Y puede que no te hayas dado cuenta, que te los hayas atado súper fuerte, incluso atado con doble nudo y, aun así, se deshacen. Que se desaten es normal y tenemos la respuesta científica a este fenómeno.

Un grupo de científicos de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos) ha publicado un estudio en la prestigiosa revista Proceedings of the Royal Society A en el que aseguran que los cordones desatados tienen un motivo científico. El motivo por el que pasa esto se basa en una compleja interacción de fuerzas que se produce al pisar.

Según los ingenieros el proceso se hace con el movimiento que hacemos al caminar. Es decir, la fuerza que se produce al pisar hace que el nudo tenga un tira y floja y luego, por otra parte, el movimiento de la pierna ejerce sobre los extremos de los cordones actuando como si fuese una mano invisible. Además, al correr el pie golpea el suelo con una fuerza siete veces mayor a la fuerza de la gravedad y esta fuerza se altera todavía más.

En esta misma investigación se informa de los nudos más recomendables a la hora de atarse los zapatos. Los investigadores señalan que un nudo débil son aquellos que tienen un lazo que apunta hacia los dedos del pie y uno hacia el tobillo. Por otra parte, un nudo fuerte tiene los bucles orientados hacia lados opuestos uno del otro.

Este estudio no sólo pretendía buscar los motivos por los que se desatan los cordones sino que también pretender crear puentes para otras investigaciones de carácter biológico. “Si puedes empezar a entender el lazo de los zapatos, puedes comenzar a aplicarlo a otras cosas, como el ADN o microestructuras, que fallan bajo fuerzas dinámicas”, explicó Christopher Daily-Diamond, coautor de la investigación.