Seguro que tienes en el armario unos zapatos que te encantan pero no te los puedes poner porque cada vez que los haces acabas en el suelo. Esos zapatos son preciosos, son cómodos y lo tienen todo, pero resbalan. Para evitar que pases un mal trago, te traemos algunos consejos caseros para que no brille la suela del zapato y puedas pasear tranquila por la calle.

¡Apunta!

  • Pegar esparadrapo en la suela. Corta unos trozos pequeños de esparadrapo y los pegas cuidadosamente en la suela. Para que no se note que has seguido este truco puedes pintar con un rotulador del color de la suela el esparadrapo. Los pequeños cortes de esparadrapo servirán de antideslizante.
  • Pedirle al zapatero que te recubra la suela con goma. La opción menos casera, pero también muy económica y bastante más profesional. Si no te la quieres jugar con consejos de antaño, acude al zapatero y cuéntale el problema, por un módico precio te pondrá una capa de goma sobre la suela y ya no volverás a resbalarte nunca jamás.
  • Lijar la suela. Si optas por esta opción debes ir con cuidado de no desgastar en exceso la suela. Simplemente coge una lija de grano fino y cuidadosamente frota la suela y elimina la capa que brilla. Una vez la suela deje de brillar ya habrás eliminado el esmalte y no resbalará.

 

  • Frotar un patata. Un truco casero, de esos que cuentan las abuelas, pero que para salir de un apuro hace su servicio. Coge una patata, pártela por la mitad y restriega fuerte por la suela del zapato. Luego déjalo secar durante un par de horas y ya te los podrás poner. Podrás ver que la suela está más áspera y menos resbaladiza, eso se debe al almidón de la patata que se ha quedado pegado.
  • Rociar con laca o frotar con agua y azúcar. No es la mejor opción, ya que lo que hará será que la suela esté más pegajosa y, por tanto, resbale menos. Eso si, notarás la sensación de quedarte pegado en el suelo. ¡Un poco incómoda! En cualquier caso, aquellos que quieran probar esta opción solo tienen que rociar laca en la suela o mezclar agua con azúcar y frotar con un trapo en la superficie resbaladiza.